Que se sienta y ejerza la docencia con amor, para que su
sensibilidad humana lo lleve a comprometerse con sus alumnos y acompañarlos en
el desarrollo de su potencial humano y en el logro de su crecimiento integral.
Que en el desempeño de su profesión sienta la satisfacción
que le permita realizarse como persona.
Que viva una ética que conduzca al respeto, la tolerancia,
la convivencia, la valoración propia y del otro. Testimonio de vida.
Que conduzca al alumno a ser gestor y protagonista de su
aprendizaje, al desarrollo de sus habilidades, de pensamiento y de su ser
crítico.
Que mire y sienta el mundo en general, como hábitat de todos
los seres vivos, razón por la cual el cuidado del ambiente y el desarrollo
sostenible sean su compromiso.
Que tenga sentido de pertenencia hacia la institución, hacia
su familia, hacia su comunidad educativa, a su región, a su país, y que lo
transmita a sus alumnos.
Que sea creativo y estimule ese valor en sus alumnos.
Que sea un investigador y busque que sus alumnos también lo
sean, lo que logran al convertir la escuela y el aula de clase en un
laboratorio en los cuales investiguen su propia práctica.
Que tengan un amplio bagaje cultural frente al contexto y al
avance del mismo. que este abierto a los avances de la ciencia, la tecnología y
las tendencias pedagógicas modernas.
Que asuma la responsabilidad de educador como lo concibió
Comenio, quien dijo que la escuela es un taller de hombres para que los hombres
hagan en ella verdaderos hombres.
Que asuma su rol de docente, como facilitador o acompañante
de los procesos de desarrollo del estudiante, más que como transmisor de
conocimientos.
Que quiera la enseñanza técnica y tecnológica.
Qué se preocupe por los nuevos métodos pedagógicos.
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